No lo digo yo, lo dice alguien más, teniendo la certeza de que es 100% verdadero.
No se tú, pero yo he de creerlo. No es que me convenga o que me guste, pero he de hacerlo.
Por la mañana la vieron desolada, estaba como ida y nadie pudo hacerla venir. Fue de verdad algo muy trágico. Apenas ayer estaba festejando que ya no tendría que verle más. Nadie sabe por qué hoy se lo ve tan afectada.
Por una parte tiene sentido, nadie la había visto así de feliz antes de él, me atrevería a decir sin temor a equivocarme que fueron los días más felices de su vida. Esa felicidad se convirtió en angustia después de uno o dos meses, se convirtió en terror, pero esos meses precisamente bastaron para encadenarle y fue así que no pudo escapar de él, nisiquiera ahora que se ha ido.
No hace nada de lo que dijo que haría cuando terminara el suplicio, es más, no hace nada. Nisiquiera se ha parado en dos días y las moscas rondan su cabeza, es una imagen deplorable. Y cuando alguien quiere darle de comer o intenta hacerla parar se da cuenta que es una tarea de rendirse a los pocos minutos, está tiesa, no se la puede hacer abrir la boca, las sopas caen sobre su mentón y sus faldas, parece increíble que ni a la fuerza se le pueda abrir la boca. Y este asunto de las sopas hace peor el hecho de que no quiera bañarse y aumenta el número de moscas.
Si mi torturador se fuera, yo sería feliz? uno supone que sí, pero al parecer es algo mucho más complicado, y esque cuando el amor y la felicidad tienen algo que ver con el terror, las cosas se revuelven y la gente se vuelve loca.
Ésta es mi teoría de lo que pasó aquí:
Él tomo su esencia y se la llevo consigo. Al principio, cuando él partió, ella se sintió aliviada y festejó que por fin se había ido lo peor de su vida, su peor error, su muerte, porque a su lado cada vez se sentía un poquito más muerta. Pero apenas llegar la mañana se dio cuenta de que también se había llevado su vida, todo lo bueno que ella tenía, su felicidad y sus ganas de hacer cosas, él se las llevó consigo. Cuando se fue, dejó sólo un bulto de incapacidad, inseguridad, temor. Esa fue su obra maestra.
Y ella hasta aquí llegó.