sábado, 25 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Fucking day!
Estúpido cepillo, dónde estás?, no puedo pintar.
Estúpido reloj, por qué no vas más lento?
Estúpido camión, no pasa.
Estúpida tienda, por qué no tiene recargas?
Estúpido camión, pasa lleno. Apretujada. Lentitud. Camino alternativo.
Estúpido nuevo camión, por qué no se para.
Estúpido nuevo camión, por qué da vuelta aquí?
Estúpido camión, por qué se pasa?
Estúpida caminata de regreso, por qué no se paró donde debía?
Estúpido tren ligero, por qué se va justo cuando llego?
Estúpido reloj, por qué no vas más lento?
Estúpido tren ligero, por qué no llega?
Estúpida yo, por qué soy tan indecisa?
Estúpido día.
domingo, 14 de noviembre de 2010
y si me animo?
Quedamos en vernos. Iba ya a prisa, quizás unos minutos tarde.
Estoy emocionada, la cita de ayer fue perfecta.
Me llamas, quizás voy más tarde de lo que pensé, de pronto, tu voz tan hermosa, pero dice: lo siento no podré ir.
Siento que se me para el corazón y en los labios un sabor extraño, como a decepción, quizás no te agradé como creí.
Es broma.
La verdad no me causa mucha gracia pero al menos sé que si irás y eso me pone de buenas, y mi paso que se detuvo al mismo tiempo que mi corazón vuelve a su ritmo apurado, mi corazón también, cada segundo estoy más cerca de ti.
Ahí estás, tan linda como ayer, pero hoy de morado.
Hablamos, me acompañas a comer, bebemos un poco, sigo nerviosa y tú luces cada segundo mejor que el anterior.
Me da miedo aburrirte, disfruto de tu compañía.
La cerveza está bien, el clima también, te tengo en frente de mi pero desde hace unos minutos se opaca un poco el sonido y sólo puedo verte a ti y no paro de pensar: ¿Qué pasará si te beso? ¿Qué pensarás de mi?¿Te gusto?¿Lo hago?¿Te beso?¿Por primera vez en mi vida debería tomar la iniciativa en algo?Al fin y al cabo, si no te gusto, lo dejamos aquí y ya. Esto es reciente, no me afectaría mucho, pero espero gustarte. Qué increíble que uno pueda pensar tantas cosas en tan poco tiempo. Decido, un beso en la comisura no es pasarme de la raya y demostraría mis intenciones. Por Dios! te ves hermosa.
Y entonces sucedió, tú hablabas, no sé muy bien de qué y de repente causé tu silencio con un beso en la comisura. Correspondiste, también me besaste, en la boca. Es el beso más mágico, el más maravilloso. Ahora comprendo lo que dice la gente sobre las mariposas en el estómago, al fin comprendo la magia del enamoramiento y justo ahí supe que estaba enamorada de ti, que quería muchas citas más contigo. Y dijiste las mejores palabras que pudieras haber dicho ese día: ¿Quieres ser mi novia? Aún no ponía los pies en la tierra por el beso y me elevaste de nuevo a lo más alto, no podía hacer más que sonreír y acepté.
Siento que es el mejor día de mi vida, siento que vuelo, gracias a ti, gracias a tu magia.
Siento que no puedo parar de besarte.
Me encantas.
Espero soñarte.
domingo, 3 de octubre de 2010
Mejor de lo que esperaba.
Me diste un abrazo.
Aún puedo sentirlo, aún puedo olerte.
Todo el tiempo tuve ganas de besarte sabes? pero me daba miedo hacerlo, aún no sé si te gusto.
Estoy sonriendo y la gente me mira raro pero no puedo evitarlo.
Hoy soñaré contigo.
Mañana te vuelvo a ver.
sábado, 2 de octubre de 2010
Esperando.
No recuerdo muy bien tu cara y estoy ansiosa por verte, volteo a todos lados y cuando veo a alguien de lejos que creo que se parece a ti me paro a revisar, pasa de largo, ni siquiera se veía que me buscaba, no eras tú. Estoy ansiosa.
Camino aquí te compré unas gomitas, leí por ahi que te gustaban y quise sorprenderte, me pareció un lindo detalle. Esta es mi primera cita, y ni siquiera estoy segura de que sea eso pero yo lo tomé así.
Me sudan las manos y estoy nerviosa, te veías muy linda en tus fotos, y según recuerdo así es. Leí de ti y me pareció interesante, ahora quiero saberlo de primera mano.
Espero gustarte, como amiga o como algo más. Leí algo que escribiste y desee que fuera para mi, me emocioné mucho, fue tu culpa, me enamoró tu forma de escribir y describir. Me enamoré de ti en 15 minutos y unos cuantos escritos.
Espero gustarte, espero gustarte.
Una chica linda se acerca a mi con una sonrisa que dice "lo siento, ya sé que es un poco tarde" y me obsequia una paleta. Por fin, eres tú.
Ya siento mi corazón palpitar más fuerte, me sudan las manos y creo que la frente, siento que me ruborizo.
Espero no aburrirte, espero agradarte, espero que tú también te enamores de mi.
jueves, 22 de julio de 2010
Abel y Mariana (Un día más)
Le escurría sangre por la nariz y un ojo no podía abrirlo. Una vez más se preguntaba cómo es que había llegado hasta ese punto. Estaba sentada en el piso de la sala, recargada en la pared, con las mejillas rojas, el cabello despeinado y un coraje incontenible, rompió en llanto.
El llegó tarde y cabreado, como había estado haciendolo ultimamente. Nunca le decía a ella qué tenía, sólo ponía cara de serio, pero de serio que daba miedo, ella no sabía cuando esperar un golpe, o un grito. En fin, ese día llegó buscándola, cada día buscaba un pretexto para gritarle. Ese día ella estaba bañándose, había sido un largo día y las labores del hogar no le habían dejado tiempo. Abel abrió la puerta del baño con un golpe, y la encontró allí desnuda, con el cuerpo enjabonado, con cara de susto. -¿Por qué te estás bañando ahorita? ¿Pues con quién te vas a encontrar? ¿Andas de puta viendo a otros hombres?- dijó él mientras le daba un par de bofetadas, -Anda, ve a vestirte y sírveme la cena-, y Mariana obedeció sin decir palabra.
Apenas puso el plato en la mesa, éste salió volando y fue a dar contra la pared. -No me gusta- dijo Abel, -nisiquiera haces las cosas bien porque de seguro andas de puta, has de traer a otros hombres a la casa-, -Eso no es cierto, yo no he traido a nadie, y no grites que vas a despertar a los niños-. La comida estaba bien, estaba perfecta, él nisiquiera la había probado, lo que le sabía mal era la conciencia quizás, es lo que pensó Mariana, -yo no sé por qué si vienes cabreado te desquitas conmigo-. Con un marido así hay que tener cuidado de lo que se dice.
Martín y Samuel estaban en su cuarto, martín consolaba a Samuel que lloraba, y le decía -ella es fuerte, no te preocupes- pero Samuel quería salir y enfrentarse a su papá, quería decirle que dejara de golpearla.
Sintió una mano en el hombro, era su hijo mayor, Martín, -ya no llores mamá- le dijo, y la abrazo, ella volvió a romper en llanto, después se calmó, secó sus lágrimas y le sonrió. Se levantó se arregló el cabello y fue a acostar a los niños. Mañana sería otro día, uno mejor.
El llegó tarde y cabreado, como había estado haciendolo ultimamente. Nunca le decía a ella qué tenía, sólo ponía cara de serio, pero de serio que daba miedo, ella no sabía cuando esperar un golpe, o un grito. En fin, ese día llegó buscándola, cada día buscaba un pretexto para gritarle. Ese día ella estaba bañándose, había sido un largo día y las labores del hogar no le habían dejado tiempo. Abel abrió la puerta del baño con un golpe, y la encontró allí desnuda, con el cuerpo enjabonado, con cara de susto. -¿Por qué te estás bañando ahorita? ¿Pues con quién te vas a encontrar? ¿Andas de puta viendo a otros hombres?- dijó él mientras le daba un par de bofetadas, -Anda, ve a vestirte y sírveme la cena-, y Mariana obedeció sin decir palabra.
Apenas puso el plato en la mesa, éste salió volando y fue a dar contra la pared. -No me gusta- dijo Abel, -nisiquiera haces las cosas bien porque de seguro andas de puta, has de traer a otros hombres a la casa-, -Eso no es cierto, yo no he traido a nadie, y no grites que vas a despertar a los niños-. La comida estaba bien, estaba perfecta, él nisiquiera la había probado, lo que le sabía mal era la conciencia quizás, es lo que pensó Mariana, -yo no sé por qué si vienes cabreado te desquitas conmigo-. Con un marido así hay que tener cuidado de lo que se dice.
Martín y Samuel estaban en su cuarto, martín consolaba a Samuel que lloraba, y le decía -ella es fuerte, no te preocupes- pero Samuel quería salir y enfrentarse a su papá, quería decirle que dejara de golpearla.
Sintió una mano en el hombro, era su hijo mayor, Martín, -ya no llores mamá- le dijo, y la abrazo, ella volvió a romper en llanto, después se calmó, secó sus lágrimas y le sonrió. Se levantó se arregló el cabello y fue a acostar a los niños. Mañana sería otro día, uno mejor.
jueves, 8 de julio de 2010
Ella
27 de marzo de 1961
15:23 horas
Los Beatles llegaban a Hamburgo y ella a este mundo.
En su casa de adobe estaba Guadalupe cuando llegaron los dolores de parto, y fue ahí mismo en su casa donde dio a luz a una bebita a la que llamó Juana.
El padre: campesino, cazador de tesoros y cuentista, hombre trabajador al que algún día le arrollara un tren y vivió para contarlo.
La madre: hacendosa, y a veces renegona (cualidades que heredaría Juana), sabía de remedios y era buena cocinera, o al menos su familia lo pensaba.
Era una familia medio nómada.
La infancia de Juana fue buena. Aunque eran pobres, siempre había con que entretenerse. Estaban los cuentos de papá, las historias de la abuela, y las travesuras de sus hermanos, además de los animales en las granjas, los turistas que pasaban en los trenes y las tierras llenas de misterios por conocer.
No fue a la escuela mucho tiempo, una familia así no era del tipo que recibía la mejor educación, estaban hechos para trabajar en el campo y así lo hacían.
Creció y se convirtió en una chica muy bonita y un poco rebelde. Y un día más en la pizca de tomates lo conoció...
lunes, 28 de junio de 2010
Él
17 de junio de 1957.
19:15 horas.
Disneylandia festejaba un segundo cumpleaños de abrir sus puertas. En Hermosillo, Sonora el teniente Echeverría daba instrucción 'preparen...apunten...fuego' a un pelotón de fusilamiento y enseguida cayeron muertos Francisco Ruiz Corrales y Rosario Donjuan Zamarripa, violadores y asesinos, últimas ejecuciones en el país, mientras se interpretaba una sonata para piano y flauta en el Festival de Estrasburgo y en Jesús María, Jalisco una mujer trabajaba en su máquina de coser cuando comenzaron las contracciones.
Se llamaba María, y ese día dió a luz a un niño al que llamó Salvador. Desde el comienzo fue travieso. Sólo aprendió a caminar y andaba de aquí para allá, con María persiguiendole. Crecía. No le gustaba lo mismo que a los demás. Tenía su propio estilo.
Su padre Miguel, un albañil, era un hombre serio, trabajador. Su madre también era trabajadora, sabía coser, cocinar, y daba catesismo los sábados por la mañana. Eran una familia muy católica y muy pobre.
Su vida no fué la más fácil, desde niño tuvo que trabajar para poder comer, y aprendía más de la vida que de la escuela. No era tonto en absoluto, tenía una manera diferente de ver las cosas y eso lo hacía más inteligente que la mayoría de los niños de su edad pero tenía el defecto de ser orgulloso. No le gustaba admitir un error suyo, ni en su vida adulta. Él siempre ha de tener la razón. Sufrió rechazo por su estilo diferente, por sus gustos diferentes. Sufrió abusos de más de un tipo.
Creció y trabajó. Creció y aprendió. Creció y viajó, y así la conoció.
19:15 horas.
Disneylandia festejaba un segundo cumpleaños de abrir sus puertas. En Hermosillo, Sonora el teniente Echeverría daba instrucción 'preparen...apunten...fuego' a un pelotón de fusilamiento y enseguida cayeron muertos Francisco Ruiz Corrales y Rosario Donjuan Zamarripa, violadores y asesinos, últimas ejecuciones en el país, mientras se interpretaba una sonata para piano y flauta en el Festival de Estrasburgo y en Jesús María, Jalisco una mujer trabajaba en su máquina de coser cuando comenzaron las contracciones.
Se llamaba María, y ese día dió a luz a un niño al que llamó Salvador. Desde el comienzo fue travieso. Sólo aprendió a caminar y andaba de aquí para allá, con María persiguiendole. Crecía. No le gustaba lo mismo que a los demás. Tenía su propio estilo.
Su padre Miguel, un albañil, era un hombre serio, trabajador. Su madre también era trabajadora, sabía coser, cocinar, y daba catesismo los sábados por la mañana. Eran una familia muy católica y muy pobre.
Su vida no fué la más fácil, desde niño tuvo que trabajar para poder comer, y aprendía más de la vida que de la escuela. No era tonto en absoluto, tenía una manera diferente de ver las cosas y eso lo hacía más inteligente que la mayoría de los niños de su edad pero tenía el defecto de ser orgulloso. No le gustaba admitir un error suyo, ni en su vida adulta. Él siempre ha de tener la razón. Sufrió rechazo por su estilo diferente, por sus gustos diferentes. Sufrió abusos de más de un tipo.
Creció y trabajó. Creció y aprendió. Creció y viajó, y así la conoció.
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